Puertos conectados: el verdadero desafío no está en el mar, sino en cómo nos coordinamos
- INNOVA360 SPA
- 24 abr
- 4 Min. de lectura

El desarrollo portuario en Chile ya no depende únicamente de infraestructura. Esa fue una de las conclusiones más claras del panel “Puertos conectados: Desafíos y oportunidades desde las regiones”, donde actores clave pusieron sobre la mesa una conversación poco habitual: honesta, directa y sin filtros."
En este participaron:
Fernando Gajardo, Gerente General de Puerto de San Antonio
Cristian Wulff Gerente General de Puerto de Talcahuano
Camilo Fernández Gerente General de puertos Agunsa
Pedro Torrejón Jefe Unidad Competitividad y Sostenibilidad Puerto de Valparaíso
Felipe Serrano Presidente de la Cámara Aduanera de Chile,
Moderado por: Gianni Contenla, Presidente de Aplog
Gobernanza: el cuello de botella invisible
Durante años, la conversación portuaria ha girado en torno a expansión, capacidad y obras. Sin embargo, el panel fue claro en reposicionar el problema: el principal cuello de botella no es físico, es institucional.
Mientras países como Perú avanzan con modelos ágiles, impulsados por inversión privada y capital internacional, Chile sigue operando bajo una lógica fragmentada y altamente dependiente de los ciclos políticos. La falta de una política portuaria de largo plazo —estable, técnica y despolitizada— está ralentizando decisiones críticas.
A esto se suma una tensión histórica: el centralismo. Desde regiones, la percepción es clara: los proyectos avanzan a distintas velocidades dependiendo del territorio. El resultado es un sistema que no opera como red, sino como unidades aisladas, incapaces de responder coordinadamente ante contingencias.
Y en logística, cuando una parte falla, falla todo.
La gran desconexión: cuando el puerto sí funciona, pero la cadena no
Uno de los puntos más reveladores del panel fue la desconexión entre la eficiencia portuaria y la realidad de la cadena logística.
Chile ha avanzado en operación portuaria, incluso habilitando turnos nocturnos. Pero ese esfuerzo choca con una realidad simple: si la carga no tiene dónde ir, el sistema colapsa igual.
Bodegas cerradas, centros de distribución sin operación 24/7 y problemas de seguridad convierten al transporte en un punto crítico. El resultado es una paradoja: puertos capaces de operar de noche, pero ciudades que no están preparadas para recibir esa operación.
Las contingencias, como marejadas o desvíos de naves, exacerban aún más esta fragilidad. La falta de coordinación en tiempo real genera efectos dominó que impactan directamente en costos, tiempos y seguridad.
Tecnología sin integración: el problema no es digitalizar, es conectar
La digitalización existe, pero no necesariamente funciona.
Uno de los mensajes más potentes desde los usuarios fue la frustración frente a un ecosistema tecnológico fragmentado. Cada puerto, cada terminal y cada institución opera con sistemas distintos, reglas distintas y procesos distintos.
En teoría, existen plataformas avanzadas. En la práctica, los transportistas y operadores enfrentan barreras constantes: accesos incompatibles, trámites duplicados y falta de estandarización.
Pero el punto más crítico es otro: la ausencia de planes de contingencia. Cuando un sistema estatal cae, la cadena completa se detiene. Y lo más preocupante, muchas veces sin información clara.
Sin trazabilidad transversal, nadie sabe exactamente dónde está el problema. Y lo que no se puede ver, no se puede gestionar.

Automatización: una discusión incómoda, pero inevitable
Si hay un tema que tensiona el futuro del sistema portuario, es la automatización.
Los números son claros: aumento de costos laborales y disminución de productividad están afectando la competitividad del país. Frente a eso, los nuevos proyectos portuarios ya están incorporando automatización como estándar, no como opción.
No es solo una decisión económica. También responde a exigencias ambientales y de seguridad. Pero el impacto social es innegable.
La gran pregunta no es si ocurrirá, sino cómo se gestionará. La reconversión laboral aparece como un desafío urgente, donde el rol del Estado será clave para evitar conflictos estructurales.
Ignorar esta conversación hoy solo hará que sea más compleja mañana.
Innovación abierta: la oportunidad real
Frente a este escenario, hay un consenso: las soluciones no vendrán únicamente desde dentro de la industria.
El vínculo con startups y el ecosistema de innovación aparece como una de las principales oportunidades para acelerar cambios. Desde modelos predictivos para condiciones climáticas hasta soluciones de trazabilidad y seguridad, la tecnología ya existe.
El desafío está en adoptarla.
Aquí, el rol de las corporaciones es clave: generar espacios reales de pilotaje, conexión y escalamiento. No como iniciativas aisladas, sino como parte estructural de su operación.
Pero la innovación no solo impacta la eficiencia. También puede redefinir la relación puerto-ciudad. Casos como el de Talcahuano muestran que es posible integrar desarrollo portuario con calidad de vida, incorporando participación ciudadana y tecnología en la planificación.
El verdadero salto: sincronizar el sistema
Si hubiera que resumir el principal aprendizaje del panel, sería este: el futuro portuario no depende de construir más, sino de coordinar mejor.
La infraestructura física en Chile es competitiva. Lo que falla es la sincronización.
Sin horarios alineados, sin sistemas interoperables, sin datos compartidos y sin una gobernanza clara, cualquier avance se diluye.
El riesgo no es quedarse atrás en capacidad, sino en eficiencia sistémica.
Porque en un mundo donde la logística es cada vez más integrada, no gana el puerto más grande, sino el sistema que mejor funciona como uno solo.




Comentarios